Muchas son las veces que los alumnos (valeeee, y alumnas) me cuestionan para qué sirve saber de arte y de historia. La verdad es que al principio me "ponía de los nervios" cuando los veía tan apáticos o tan gallitos planteando la cuestión, como desafiando o, a lo mejor, como esperando que yo les dijese: pues mira, la verdad es que donde se pone el último pase de Famauna o una botellona guay no se va a poner la Grecia clásica ¿verdad?. El caso es que por más razones que yo daba, nada de nada, ni el más mínimo interés por mi maravillosa asignatura. Pero un buen día descubrí que sí había algo que parecía medio convencerles: "para viajar, chicos". Sí, para viajar, pero de verdad, sintiendo lo que se está viendo, sabiendo lo que se está viendo. Continuará...